Con origen en los laboratorios de NASA, las almohadas de esta línea se moldean confortablemente a los contornos de la cabeza, haciendo menos presión y facilitando la circulación de la
sangre. Además, no se calientan con el calor del cuerpo, gracias a su estructura de células semiabiertas que permiten ventilación. Aún llevan un tratamiento antiacaros, antihongos y
antibacterias, y no se utiliza CFC en su producción, preservando la camada de ozono.